Tuesday, September 27, 2005
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La potencia del aporte deAyler a la música de nuestra época parece estar empezando a ser cada vez más valorada, tras años y años de oscuridad. A 25 años de su muerte, escuchar Spiritual Unity y este disco con grabaciones en vivo de 1966/67 son dos experiencias cuya riqueza invita a profundizar en readuciones del mismo material, y en la búsquedade otras grabaciones. En su vida Ayler debió enfrentar hostilidad, pobreza, grabaciones deficientes, y un conjunto de obstáculos que determinaron su muerte -aparentemente por suicidio-. Mientras Spiritual Unity recoge una histórica formación junto a Gary Peacock (cuya labor al bajo nunca pudo ser reemplazada adecuadamente, según dicen que el mismo Ayler dijo) y el liberador de la batería, Sunny Murray, Greenwich Village representa otro momento de gloria, junto a un conjunto mayor de músicos que hacen atisbar otros matices de su paleta sonora, con mucho mayor violencia que en SU. Dos temas son de un concierto del 18 de diciembre de 1966, con Coltrane en el público, y los otros dos (uno de los cuales se titula "For John Coltrane") son del 28 de febrero de 1967. Efectivamente, en el intertanto, Coltrane -maestro de Ayler que a su vez fue influenciado fuetremente por su discípulo, notoriamente a partir de Ascension- había abandonado este mundo.
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The Modern Dance es, sin exagerar, uno de esos casos en que el album debut de una banda la consagra para siempre entre las mejores, a la vez que se garantiza para sí mismo el seguir siendo siempre un territorio sónico nuevo. Años y años escuchando este album no pueden cansar. Una voz que efectivamente parece la de Ubú, con una banda capaz de encarnar el mejor espíritu del garage psicodélico haciendolo avanzar en un nuevo tiempo y lugar, a la vez que reflejar el espíritu de Beefhaeart y Ayler empleando demás de la oruqestación más rockera saxo soprano, sintetizador y cintas.....Difícil hablar sobre esto, amigos, es necesario escucharlo, y escucharlo ya, y de nuevo, y de nuevo. La versión utilizada en este "potlachteo" es el disco 1 (1975/1977) del box set "Datapanik in the year zero". Así, este CD se inicia con el EP "Datapanik...." (temas 1 a 5) para seguir con el Modern Dance completo, y un tema final de reglao que entiendo estuvo alguna vez en un compilado.
Saturday, September 17, 2005
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Flipper: Generic Album. Una obra maestra del punk de inicios de los 80. O sea, punk es decir algo, pero acá tenemos el mejor humor negro combinado con las líneas de bajo más mutantes y pegajosas que se recuerdan, una guitarra absolutamente atonal, y un baterista intentando con relativo éxito imprimir aquello que llaman coherencia.
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This Heat: this heat. Primer álbum de estaextraña formación británica de mediados de los 70. Solo dos albums (This Heat, de 1978 , y Deceit, de 1981), un EP, y unas peel sessiones bastan para darse cuenta de que el territorio más bello explorado a fines de los 70 sigue siendo inclasificable y absolutamente ejemplar. Los dos álbums fueron reeditados hace poco, y se agotaron muy rápido.
Thursday, August 18, 2005
Más mierdas: Last Exit, y Thrones. Last Exit debe haber inventado el free punk, o algo por el estilo (uniendo la furia eléctrica de bajo y batería -Laswell y Sonny Sharrock- a la intensidad acústica del saxo de Peter Brotzman y la batería de Ronald Shannon Jackson) y este es su album clásico, grabado en vivo en francia a mediados de los 80. Thrones es el proyecto solista de Joe Preston, bajista de Earth y Melvins en su época, y colaborador actual de Sunnno)))) (o como se escriba) y otras pesadeces. Este álbum reune dos EPs de Thrones, y contiene una buena dosis de satanismo melvinsiano más electrónica densa y pastelismo. Excelente. Al lado de esto, el stoner rock parece lo que es: música para ex motoristas aburridos.
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Friday, August 05, 2005
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Encuentra copias en las tocatas adecuadas, o pídelas aquí mismo. No mates la música: libérala y reparte. Omnia est communia.
Wednesday, July 13, 2005
Potlacht.
Regalo.
Gasto.
Gratuidad.
Destrucción.
Mientras el capitalismo ha sometido uno tras otro a todos los placeres humanos a una degradación cualitativa, impidiendo el libre uso de la comunicación humana gratuita y no mercantil, se gasta bastante dinero, tiempo y publicidad en proteger las formas actuales de producción y distribución de mercancías "culturales" en todos los terrenos. El terreno musical no es la excepción. "No mates la música" nos dicen quienes están dedicados a la ganancia a través de la proliferación de cada vez peores productos que se venden a los proletarios en la época en que está desparecido el proletariado, y sus vidas se empobrecen al servicio del empobrecimiento generalizado de la vida.
Pero cierta actividad humana creativa que se manifiesta predominantemente en el plano sonoro sigue viva, en medio de condiciones adversas, y ya es posible subvertir las condiciones del mercado discográfico de múltiples maneras que la facción musical/policíaca de la industria cultural en sentido amplio intenta proteger por la fuerza de la represión. Una de las formas en que las relaciones de producción se expresan en el campo estético es a través del halo de exclusividad con que ciertos productos ligados a la vanguardia y la experimentación pasan a ser accesibles solo para quienes pueden pagar caro por ellos. Con ese mecanismo, se asegura además un cierto esnobismo en quienes se encuentran a gusto en estas condiciones.
El robo de tiempo y materiales en los trabajos asalariados del día de hoy permite fácilmente poner en distribución gratuita (o al costo) artefactos queridos que por esta vía se liberan de la camisa de fuerza que les impone su condición de mercancías.
Los discos Potlacht se entregan con el mayor nivel de gratuidad posible a todos los interesados que los soliciten o que con ellos se topen por ahí. Los discos Potlacht deben en lo posible seguir siendo regalados, distribuidos gratuitamente por donde se les requiera o necesite. Los discos Potlacht quieren destruir la industria discográfica. Y de paso el capitalismo. Aquí y ahora.
Regalo.
Gasto.
Gratuidad.
Destrucción.
Mientras el capitalismo ha sometido uno tras otro a todos los placeres humanos a una degradación cualitativa, impidiendo el libre uso de la comunicación humana gratuita y no mercantil, se gasta bastante dinero, tiempo y publicidad en proteger las formas actuales de producción y distribución de mercancías "culturales" en todos los terrenos. El terreno musical no es la excepción. "No mates la música" nos dicen quienes están dedicados a la ganancia a través de la proliferación de cada vez peores productos que se venden a los proletarios en la época en que está desparecido el proletariado, y sus vidas se empobrecen al servicio del empobrecimiento generalizado de la vida.
Pero cierta actividad humana creativa que se manifiesta predominantemente en el plano sonoro sigue viva, en medio de condiciones adversas, y ya es posible subvertir las condiciones del mercado discográfico de múltiples maneras que la facción musical/policíaca de la industria cultural en sentido amplio intenta proteger por la fuerza de la represión. Una de las formas en que las relaciones de producción se expresan en el campo estético es a través del halo de exclusividad con que ciertos productos ligados a la vanguardia y la experimentación pasan a ser accesibles solo para quienes pueden pagar caro por ellos. Con ese mecanismo, se asegura además un cierto esnobismo en quienes se encuentran a gusto en estas condiciones.
El robo de tiempo y materiales en los trabajos asalariados del día de hoy permite fácilmente poner en distribución gratuita (o al costo) artefactos queridos que por esta vía se liberan de la camisa de fuerza que les impone su condición de mercancías.
Los discos Potlacht se entregan con el mayor nivel de gratuidad posible a todos los interesados que los soliciten o que con ellos se topen por ahí. Los discos Potlacht deben en lo posible seguir siendo regalados, distribuidos gratuitamente por donde se les requiera o necesite. Los discos Potlacht quieren destruir la industria discográfica. Y de paso el capitalismo. Aquí y ahora.








